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miércoles, 30 de septiembre de 2009

Otra vez


Pasará más de una vez, y volverá a pasar .

Alguien inventará una vacuna para prevenir enfermedades no desarrolladas , y se aplicará sobre cobayas humanas .

Volverá a morir gente inocente con el argumento de que en países pobres acceder a las vacunas es un lujo; como somos ricos, vacunémonos contra todo , contra el tifus, contra la malaria, contra las torceduras de tobillo, contra la lepra , la tuberculosis , la gripe A , la B , la C y las que vengan , además (oh , maravilla de las maravillas ) contra el papiloma humano , y así morirá una niña de catorce años un día en Inglaterra y otro día dos se pondrán muy malitas en España , pero no pasa nada , son casos aislados , esta nación es fuerte y poderosa, tenemos una sanidad de puta madre y esto es por nuestro propio bien , son riesgos que hay que afrontar si queremos que la medicina avance y siga salvando vidas.

Ay de mi vida que es como una costra en el mapa del mundo ;

más de una vez se me perderá el misterio, más de una vez desecharé el abrigo marrón por estar muy visto, porque como segunda piel aburre mucho, y volverá a pasar que pasado un tiempo, me lo vuelva a colocar sobre los hombros.

Pasará otra vez que mi condición de compasiva aldeana me meta en el papel de dar ánimos a quien me jode , que acepte los cambios con una sonrisa de no pasa nada , para luego comerme las astillas en la soledad de mi cama pensando, (como uno piensa de algunos amores ), "debió durar un poco más , quizá otro añito " , y seguir toda la noche dando collejas a los diablitos de la suerte de los otros , (porque los otros siempre son más afortunados que uno , verdad ?).

No es verdad , son cosas que pasan , cosas que les pasan a los que viven , y pasará otra vez , unas cuantas veces más, antes de que estire mi hermosa , tersa y bronceada pata , ese día postrer de lanzas y violines en que los dramas grandes y pequeños ya no tendrán sentido, y por más que me rebusque en los bolsillos , apenas tendré pregunta alguna que plantear al jurado, ni reclamación ni pataleo ni sentimental ni de los otros, ay de mi vida pequeña que es una costra en el mapa del mundo, ay de esa sonrisa que es mi regalo a las generaciones futuras , si no fuera porque está a punto de caducar el último blíster de ilusiones que me vendieron en un stand de promoción el otro día.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Pájaros tropicales


Este año la lluvia de septiembre trajo cosas nuevas y no supe verlas .

A veces me da por encerrarme y apagar las velas que me alumbran , pero luego me da el punto , cambia el viento,las enciendo de nuevo porque hay que trabajar , hay que seguir buscando, hay que encontrar el camino, y renegada y vencida trato de recuperar las huellas que dejé con mi verdadero nombre , aunque al igual que Pulgarcito, ya no las encuentro allí , se las comieron los pájaros omnívoros .

Y decido encontrar mi sitio porque ésa es la única tarea.

Ayer los loritos tropicales cruzaban el cielo por encima de los jardines Murillo, y con la envidia de sus alas verdes abrí mis brazos humanos, los apoyé en el respaldo del banco , miré esos pájaros en su paraíso urbano, dueños de las altas palmeras y los frondosos rincones del Alcázar, parece ser que encontraron una solución , después de haber nacido en una jaula , supieron hallar una solución intermedia, después de todo.

Mi hermano experto en pájaros me dijo que parecían inquietos, quizá preparan una revolución , le dije yo, que he visto demasiadas películas aunque ya no veo ninguna .

Sí, ya tienen bastante con su propia revolución , la de hacer de la ciudad un paraíso tropical , aunque debajo de ellos los humanos aparquen bicicletas, tomen cerveza y se dejen matar por dióxido de carbono y publicidad;

yo miré mis plumas aprendizas, las que me salen a la altura del codo , de los brazos, las que nunca prosperan pero existen , las que me hacen distinta .

El viento movía mis pequeñas plumas , sí , las que permanecen en fase inicial desde que empecé a respirar mecánicamente , sin querer aceptar el regalo de la vida .

Porque no hay orgullo que resista tanta lucha , ni columnas que en forma de piernas sostengan el palacio de verano y luego el de otoño y más tarde el de invierno otra vez.

Recordé la frase que decía Federico Luppi en "Lugares comunes ", "La vida es demasiado banal como para ser vivida como una tragedia " , y en verdad , lo supe, siempre lo he sabido, aunque la filosofía más pura no pueda quitarle hierro a mis tragedias íntimas .

Miré mis pequeñas plumas , sí , y también supe que el hecho de que el viento las sacuda de vez en cuando no es suficiente como para que pueda volar ,como esos avispados pájaros tropicales que supieron que la vida era suya desde el primer momento .