Mostrando entradas con la etiqueta Celebraciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Celebraciones. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de octubre de 2009

Ni idea de nada


No sé cómo lo haré, no tengo ni idea .
Siempre me han echado en cara que las varitas mágicas no existen , y pardiez que es verdad , que no existen , pero que tampoco hacen falta porque la magia está por dentro, como la mayoría de las cosas importantes .
A veces me agarro al pasamanos de la escalera , en el castillo de la Oscuridad y el Desorden , donde las cifras arrastran colas de peces muertos y las novias públicas se hacen tiaras con los DNI de la gente , ( y qué puede brillar un DNI, si está hecho de plástico, si sólo es la abreviatura de un montón de piel y huesos que de joven soñaba , seguro, porque todos hemos soñado antes de que empezáramos a leer periódicos ).
Y mientras bajo las escaleras diviso el valle , demasiado profundo para mí, con el viento en contra y sin abrazos ni mayordomos que me ayuden , aunque bien pensado, lo hago muy bien yo solita, siempre he sabido bajar a los infiernos (esto también lo hemos hecho todos alguna vez ) .
Mis dedos se crispan agarrada a lo que siento ahora , que no es miedo, el miedo ha pasado ;
es una aceptación de la oscuridad que forma parte de mí como la luz mínima que me alumbra a veces , y tengo que bailar con las dos , ser amable con ambas aunque deba seducir a una más que a otra .

Ni idea tengo de nada , esta noche de Octubre , medio desnuda en un rincón inventando conjuros de andar por casa;

no sé cómo lo haré ,pero lo haré, y sé que tendré pan , y libros , y palabras bellas , y puede que hasta viajes , en contra de todas las estadísticas , de todos los perfiles , del limitado cortijo mental de las expectativas , las mías y la de mis amigos , la de mis padres y la de aquellos que tuvieron un pálido reflejo en mi ADN , la del tío que elabora porcentajes y mete datos en un ordenador y piensa que entiende el mundo aunque en el mundo también haya amapolas mecidas por el viento y eso no cuente para nada o para nadie.

Ni idea de dónde sale esta serenidad extraña, será de vivir mucho, leer mucho más, entender que siempre han bastado mis recursos , que nada me ha faltado desde el día en que nací y que más bien lo que han sobrado han sido miedos, pequeños y grandes pánicos ya en los bolsillos de la mochila escolar, en las carpetas adolescentes y en la guantera del coche.

Siempre el miedo y la caterva de santos invocados , algunos a lomos de burritos de belén , otros en hechizos de revista femenina, los más disfrazados de falsos deseos , alfeñiques en la maqueta de mi cerebro , con sus pastores y sus pasos a nivel sin barreras.

Será que todo eso ya no me sirve :

será que el petróleo me la suda , si pudiera sudarme , será que creo en mí aunque no esté muy segura , será que lo natural viene a ser, al cabo, confiar en uno .

Cumplir años eso significa, creo yo.

Que te manden a buscar para lavar los pies de algún profeta , y cuando estás dispuesta a secarlos con tus cabellos , como hizo la samaritana , levantes la vista y veas tu propia cara .

Esos pies sagrados son los tuyos.

Sabes quién eres y lo que nunca te faltará , caiga Europa entera con sus aranceles y arrase Tele 5 en las audiencias y se expanda China en tres mil barrios.

Tú te has conocido y te has arrodillado , por fin , ante tu propio talento.

Ni familia ni amigos ni hijos ni cuñados.

Nadie lo merecía más que tú , que llevas tantos años esperando.

Por eso, aunque en el guión no explican nada con una mínima claridad, sé que lo voy a hacer .

El cómo, ya se verá.



miércoles, 21 de octubre de 2009

La solidaridad no tiene precio


Oigo en las noticias , (las veo muy poco ) que unos profesores españoles notaban que sus alumnos llegaban desganados a clase por las mañanas .

Soñolientos , desanimados y con poca energía , y yo pensé , bueno, normal, así llegábamos todos en el cole y más tarde en el instituto y es lo más habitual en el (casi siempre hermoso ) lugar de trabajo, donde lo más habitual es preguntarse varias veces en la mañana por el sentido de la vida desde el giratorio rechinar de la rueda del hámster que todos llevamos dentro .

Bueno, la vida es tedio, casi siempre, a no ser que haya guerra , con lo cual de repente adquiere sentido seguir respirando, pero eso ya es harina de otro costal .

Hablábamos del tedium vitae de unos alumnos de una escuela en nuestro país , que estaban muy bajos de glucosa por la mañana , y al saber los profes que era porque no desayunaban debido a los problemas económicos de las familias afectadas por la crisis , crearon una especie de fondo común (cinco , diez eurillos de sueldo ) para darles de comer a los estudiantes.

Y yo, bajo los efectos de una película argentina llamada "La dignidad de los nadies " de Fernando Pino Solanas ,pienso , pienso y pienso compuesto, y al final me salen estas bolitas de baja filosofía que me trago con mi ofertado yogur desnatado de piña delante de la tele.

Es la iniciativa social lo que acaba socorriendo a la gente .

Teniendo en cuenta que estamos hechos básicamente de estómago y cerebro , es fundamental acabar haciendo uso de ambos para tomar conciencia de lo que está ocurriendo , y al igual que estos profes, intentar hacer algo por el que tienes más cerca .

En la peli que he mencionado es la propia gente del pueblo ( un maestro, una cooperativa , un grupo de barrio, un cocinero que hace sopa para doscientos hambrientos con un par de cebollas ) la que se amarra los machos para , sin heroísmos , alimentar al que no tiene dónde ir.

Me ha parecido , sin efectos Disney , sencillamente interesante , en medio de un discurso diario de derrotismo donde los fachas se siguen lamentando por el feudo perdido, los analistas se han convertido en profetas y los pobres no dejamos de temblar .

Que viene el coco, que viene el coco , que vamos a morir todos, que el barco se hunde.

Y qué ?

Como decían en un anuncio que vendía dinero , hay cosas que no tienen precio .

Una de ellas , la solidaridad .




lunes, 5 de octubre de 2009

Miedo


Sé que hay otras vidas porque no se puede tener tanto miedo en una sola .

Algunos miedos son ancestrales , inherentes al ser humano , desde las cuevas hasta ahora , pero otros no son evolucionistas .

Sencillamente no caben en una vida sola .

Yo he debido ser representante de comercio varias veces, y he podido hasta ser hombre , cabeza de familia, de una década oscura , siempre española , en una vida que tenía sus noches caídas a capa y espada demasiado pronto, un vendedor que no vendía lo suficiente y besaba la frente de sus niños , y antes de irse a dormir , fracasado y vencido, dejaba caer una lágrima ,una persona que irremediablemente odiaba la perra vida y al mismo tiempo la amaba con rabia .

Uno de estos individuos a los que siempre deja la novia o despiden del trabajo, porque en ningún momento se terminan de creer que de verdad hay que vender patos de goma o aspiradoras , pero que saben que han de hacerlo porque tienen cargas familiares ,( a eso siempre se llega), y van a rastras con el alma metida en los charcos , deseando no ser vendedor sino artista .

Un vendedor con complejo , podríamos decir , un carroñero que no quiere serlo es un ser que pasa mucho, muchísimo miedo .

Yo sé lo que es ese miedo, y lo peor es que conozco a más gente absolutamente brillante con el mismo pánico metido en las venas, por cuya acción devastadora te ves obligado a vivir varias vidas hasta que comprendes .

Y un domingo de Octubre comprendes por fin , en tu enésima vida , luna llena transitando por Aries , un poco hacia la derecha y con poniente en la playa de Huelva , que lo único que vale es un río de espuma blanca llevándose la risa de una niña , tu propia risa lanzada al viento , las fuerzas por fin abandonadas en las olas salvajes, soy tuya, mar , dame lo que quieras o no me dés nada , basta con agradecer lo que ya tengo .

Porque en veinte , treinta años no estaré aquí , no tendré que volver para aprender nada , porque ya sé cómo se celebra la vida , y la vida no está en aquel salón familiar con lámparas encendidas donde haces cuentas encima de una mesa de caoba , ni en los despachos de una empresa donde creen los muy desgraciados que deciden tu futuro , ni en la autocompasión de fracasar por no vender productos de terceros a primeros incautos.

Y es que hoy el mar tenía una fuerza arrolladora ;

dos veces me ha tirado a la arena , y ahora llevo la rodilla desollada , pero todavía me suenan nuestras risas en la cacerola que se conecta al corazón , y tengo más vida y más luz que nunca , y en momentos así no me acuerdo de la usura .

Porque pasar demasiado miedo acaba por traer usura y abandono , y el mar es todo fuerza, generosidad pura .

Como nosotros mismos, como yo misma, cuando deje de tener miedo , aunque parece que a veces ,sólo algunas veces , se me da el regalo de comprenderlo .