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lunes, 30 de noviembre de 2009

No juego más




No juego más
porque la piel duele al arrancarse
porque no soy de goma ni de seda
aunque me guste vender mi mercancía;
no juego más
porque ya he comprobado muchas veces
que las caracolas no tienen el mar dentro
sólo remedan su sonido
y porque el oído humano se lo inventa.

No juego más
porque algo mal debí hacer
para aburrir a todos
para inspirar a todos
(aquellos cuatro gatos de mi esquina )
que llegaron a saberse de memoria
mis patéticas pancartas
apoyadas en una débil ranura
que el viento acabó por derribar
como un cartel de ofertas caducadas.

No juego más
porque empiezo a estar cansada
de rescatar mi corazón de aquellos  charcos
de donde suele volver manchado y aceitoso
con la huella de una bota distinta .


Debe ser que estoy equivocada
no sé vivir , pero esto ya se sabe
desde aquellas tardes cutres del invierno
en que dejé de crecer por voluntad propia
desde aquellas mañanas  de aeropuerto
donde subí a esos  aviones atestados
que no me llevaron a ningún sitio .

No juego más
estoy resquebrajada
la luz es un invento necesario
pero será para mí a partir de ahora
me quedo con las velas y sus palos
me guardo  el tablero y las fichas
y hasta  la miel estéril de mi boca
el recuerdo ingrato de mi vida
que se juega sola
aunque no quiera.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Zoología para días chungos



Algunos días el mundo es especialmente feo; en la cola de la Caixa , ("Hablamos , si tienes algo, si no ni te acerques "), la señora de enfrente lleva un pasador de pelo enredado , y sonríe al jovencito que allí trabaja y que pasa por su lado camino del cajero para solucionar un problema con una cartilla retenida ; me digo , qué tonta la señora , atravesando uno de esos momentos de beatitud social que todos conocemos y alguna vez hemos protagonizado (sobre todo yo, que soy tan amable , Jekill y Hyde de mí misma ) , y es verdad que me parece tonta y desastrada ; como yo , con mi pantalón negro manchado de talco y mis ganas de pegarme un tiro.
No es por nada , ya lo he dicho muchas veces ,  tener que luchar en esta cosa llamada vida , sin descanso , sin dejar de pensar  en la funda de la bombona ,en la comunión de los niños , en la ranura de la vecina ,(cada cual y sus intereses, yo no me meto ) es una lucha animal , incesante , como la de las abejitas explotadas por  unas cuantas gotitas de miel, o las tortuguitas del Pacífico saliendo del huevo,el eterno desperdicio , un chorro de tortugas para que lleguen dos o tres al mar , hay que ver, cuarenta años de vida para mantener la cuerda un poco tensa,  un universo de preocupaciones para salir adelante .
Cuatro años de cartas de amor para un triste beso que ni siquiera sabes si era sincero, tres semanas de ilusión para un orgasmo de minuto y medio que cualquier bonobo experimenta por triplicado sólo con descolgarse de una rama.
Tres millones de palabras para    llevar en la espalda un dorsal con un número que te identifica como empleado , tener unos cuantos euros a fin de mes que te bauticen como persona.
Y detalles del mural , los ampliamos, la lupa nos muestra las arrugas  de la gente normal.
El cutrerío gana por goleada , lo siento por Punset , pero éste es un mundo cutre.
Esa mujer ahí,  sonriendo al pardillo que la trata con condescendencia,  amable por sistema , como nos han enseñado a hacer con los empleados de la banca , igual que delante de un VIH o un yonki hay que mirar para otro lado y hacerse el loco o el disgustado.
Zombies por todas partes, repartiendo, compadeciendo ,sobreviviendo bebiendo la sangre de otros que se quedan  en su trabajo mientras despiden a los demás , y sintiéndose orgullosos de ello, la conciencia de ser más listo que los demás es una de las medallas más frecuentes de la especie ;yo misma empiezo a estar verde , un ligero tono alagartado ,el lagarto y la lagarta con delantalitos blancos , aunque yo no tengo anillo de oro y ya nada material se me puede caer al pozo.
De verdad , el mundo es un sitio feo, aunque menos mal que sólo nos damos cuenta algunos días ,  esos días que duran tanto como una vida y en los que  el lagarto (o la lagarta) sólo espera que amanezca pronto algo nuevo.
Algo como una abducción extraterrestre , por ejemplo.

martes, 27 de octubre de 2009

Confesión


Me llamo Maru , y soy supersticiosa.

Intento dejar mi adicción a los canelones congelados, los pistachos iraníes , al chocolate en todas sus formas .

Intento despejarme subiendo escaleras, leyendo orientales con escuadra y cartabón , respirando hondo en los sobacos ajenos ,por aquel puntito masoca de los cristianos.

(No se supera tan fácil aquel corazón de Jesús que presidía la habitación de mis padres , que seguro follaban a oscuras).

Tengo manías a todas horas , una de ellas es la cerveza , mi panacea líquida para humedecer el cerebro y no ser tan negativa, y otra es la de cambiarme de pendientes si me pasa algo malo con ellos .

Un ejemplo, este verano iba con mi sobrino de cuatro años dando un paseo y un autobús repleto de alemanes casi nos atropella ;

acto seguido, me quité los pendientes y los tiré allí mismo, en una papelera del paseo marítimo.

No puedo saber por qué lo hago , pero no lo evito ni lo evitaré jamás , porque sólo las inteligencias superiores , más cerca del allá que del abominable acá, pueden entender que la superstición en realidad es un éxodo de energía , un pacto con el que manda , la negociación constante , la única religión hecha a medida .

Sólo yo puedo saber , por ejemplo, que si me quito los pendientes del mal vahído tendré más suerte la próxima vez , que los simbolitos que cuelgan de mis orejas significarán para siempre algo bueno o malo y que soy yo la que puede elegirlo, tirándolos o eligiéndolos.

Se me permite así castigar a los dioses viejos y premiar a los jóvenes que vendrán a mi vida con más ganas de hacer bien las cosas, como si en vez de adornos para las orejas fueran novios o amantes .

Y soy tan libre y tan hermosa , la regente absoluta en mi país de carne blanda y entrañable, me da la gana,yo mando, yo tiro los pendientes si no se portan bien , es así.

Sólo dos cosas evidentes ;

que son pendientes y no zapatos porque soy pobre , toda superstición tiene su economía .

La otra cosa es que ya tengo comprados el par de pendientes nuevos que me pondré cuando vuelva a casa después de estar contigo esa tarde en que me digas con tu voz de pato que no podemos vernos más porque has vuelto con tu mujer .

O porque tienes algo mejor.

O porque se te ha roto el embrague .

O por lo que sea.

Y es que además de supersticiosa, también soy adivina .